Kaeru no Tame ni Kane wa Naru

Desarrollado conjuntamente por Nintendo RD1 e Intellingent Systems y aparecido exclusivamente en Japón en 1992 para Game Boy, hablar de Kaeru no Tame ni Kane wa Naru implica referirse, más allá de los de la propia saga Zelda, al cartucho con mayor influencia en el mítico Link´s Awakening, que hereda el motor gráfico y el componente plataformero, entre otras características. A buen seguro los lectores recordarán aquel cameo en la peculiar entrega de Zelda para GB del príncipe Richard, en cuya casa se podía escuchar una melancólica revisión del tema principal de Kaeru no Tame ni Kane wa Naru, y si el jugador se detenía unos minutos, la inquietante canción de Totaka, compositor en ambos juegos.

Al inicio de la aventura, asistimos a la sana rivalidad entre el mencionado Richard -príncipe de Custard- y el protagonista del cartucho, el príncipe de Sabure -nosotros elegimos el nombre-. Después de enfrascarse en un duelo de esgrima del que Richard sale victorioso, como de costumbre, reciben la noticia del secuestro de la princesa Tiramisu del reino de Mille Feuille a manos del malvado rey Delarin. Dicha rivalidad se torna cooperación cuando Richard, sus soldados y el héroe se convierten en ranas tras ingerir una poción de la bruja Mandola. Este sencillo planteamiento da pie a una agradecida combinación de Action RPG y plataformas, con la característica vista cenital en el exterior y el scroll lateral en cuevas y en el castillo del villano.

Cabe destacar que no tenemos el control del personaje en los combates, al entrar en contacto con un enemigo nos enzarzamos, como quien dice, en una pelea a puñetazo limpio, en la que el jugador apenas distingue una nube de humo. El resultado de estas contiendas depende de las estadísticas de fuerza, velocidad -más golpes en menor tiempo- y defensa del protagonista y su contrincante, para que aumenten será preciso recolectar unas piedras contenidas en cofres y conseguir el mejor equipo. En contadas ocasiones, como un enfrentamiento contra un jefe – que no abundan precisamente-, se nos concede la posibilidad de utilizar un objeto en plena reyerta, aunque también se pueden utilizar de antemano para facilitar la batalla, es el caso de la sierra a la hora de batir a un árbol. Dichas peleas se ven condicionadas además por la forma del protagonista, que puede transformarse en rana y serpiente. La ranas, por ejemplo, no tienen ningún problema con los insectos y puede derrotarlos con un leve contacto. Tras perder todos los corazones el príncipe conservará el dinero y despertará en el hospital del último pueblo que haya visitado.

A la hora de resolver los puzles habrá que combinar las habilidades de las distintas formas, llegado el momento nos convertimos en rana al zambullirnos en el agua y volvemos a la forma humana con una fruta, bastará un huevo para mudar en serpiente, esto último nos permite hablar con el resto de reptiles dispersos en el mapeado, asustar a las ranas, reptar por pequeños huecos y convertir en bloques a ciertos enemigos.

Otro de los rasgos que anticipa su marcada influencia en Link´s Awakening es el trueque, con bastantes menos posibilidades en el cartucho que nos ocupa. Prácticamente toda la aventura se sucede con el intercambio de objetos a fin de acceder a las distintas zonas del mapa.

Se echan en falta búsquedas secundarias dada su escasa duración -apenas lleva unas cinco horas-, pero para muchos de los que disfrutamos con Link´s Awakening, Kaeru no Tame ni Kane wa Naru es una de las joyas de GB que bien merece una oportunidad por las notables similitudes entre ambos cartuchos y por su sencillez y sentido del humor. Es de agradecer la traducción al inglés a cargo de Eien Ni Hen y ryanbgstl, de romhacking.

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Catherine: Stray Sheep Edition

He de confesar que rara vez me alegra el lanzamiento de un nuevo título que no pertenezca a una saga de sobrado prestigio, pues normalmente no se tienen las mismas garantías. No obstante, Catherine siempre me ha llamado la atención, para empezar es fácil que cualquiera que haya seguido el blog regularmente adivine que el simple hecho de que un juego como el que nos ocupa llegue a Europa es motivo de celebración, y para mi gusto la edición especial disponible -aunque poco pueda hacer frente a la japonesa– está bastante bien por 70 euros:


La camiseta está tan arrugada porque la caja de cartón en la que viene es bastante pequeña

Personalmente, preferiría la típica camiseta negra con una imagen de Catherine, la que luce Vincent durante el juego me parece una horterada, pero no deja de ser un detalle curioso, como la caja de pizza del bar Stray Sheep, que da nombre a la edición.