Half-Minute Hero

Con frecuencia ocurre que al depositar excesivas esperanzas en un juego, al probarlo el resultado se salda con una decepción, aunque el título en cuestión cuente con el beneplácito de crítica y público. Es lo que me ha sucedido con Half-Minute Hero. La obra de Opus Studio se me antojaba, en principio, más que interesante: por su estética de 8 bits, una historia que algunos medios venden como una ácida parodia de los JRPG´s de antaño, la mezcla de géneros y una mecánica que se amolda a la perfección a la esencia de un sistema portátil. Quizás haya quien critique al juego que nos ocupa por un apartado gráfico lejos del potencial de PSP -obviamente-, pero no puede prescindir de él si pretende acercarse debidamente a las convenciones del género. La propuesta es indudablemente original -aunque inevitablemente recuerde al Wario Ware-, con el ritmo frenético que imponen los treinta segundos de rigor, pero pese a todo no termina de convencerme.

Los modos de juego

Inicialmente son tres, que son los que he podido jugar dado que el resto se desbloquean.

Hero 30: Se podría decir que es el modo principal. Un villano conoce un hechizo para destruir el mundo en treinta segundos y para más inri lo han aprendido otros tantos monstruos. Imaginen que desvisten a un RPG y lo privan de conversaciones profundas y combates interminables -disponen de 30 segundos y aquí eso no tiene cabida- y se harán una idea de lo que les espera, con el consabido límite de tiempo. Los enfrentamientos son aleatorios y se desarrollan con scroll horizontal, no son por turnos, como podría pensarse a priori, el protagonista arremete contra los enemigos y el resultado de la contiende depende del equipamiento y el nivel. A medida que avanzamos cuesta más acceder al jefe final y los treinta segundos no bastan, por suerte se puede restablecer el cronómetro con ofrendas monetarias a la diosa del tiempo. En mi opinión, es el modo más interesante del juego.

Princess 30: Se trata de un shmup de disparo rápido. Hay que recolectar objetos para curar a un rey. Aquí el tiempo se restablece mediante alfombras dispuestas por los escenarios.

Evil Lord 30: Básicamente un juego de estrategia en tiempo real. Para la ocasión hacemos de villano e invocamos tres clases de monstruos. La mecánica es la de piedra, papel o tijera.

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Dragon Quest IV: Capítulos de los elegidos

Con el soberbio Dragon Quest VIII muchos probamos, por primera vez en el viejo continente, una entrega de la peculiar saga creada por Yuji Horii, que más tarde se afianzaría con una serie de remakes de la trilogía de Zenithia -a la que pertenece este juego- y Dragon Quest IX, amén de otras entregas menores. La propuesta argumental rezuma clasicismo, trata el eterno enfrentamiento del bien contra el mal en su concepción más maniquea, sin obviar el característico sentido del humor de la saga, patente en la acertada traducción. La fórmula es sencilla y no suele fallar si uno sabe a qué atenerse: una ingente cantidad de combates y mazmorras para ganar experiencia y derrotar a monstruos más poderosos. Dragon Quest IV introdujo un recurso narrativo novedoso en su época, que es la principal virtud del título: dividir la historia en capítulos protagonizados por distintos personajes e interrelacionarlos. Así, asistimos a un prólogo en el que conocemos al héroe de la aventura, a partir de ahí se suceden los cinco capítulos -aunque se puede jugar el epílogo que incluyó la versión de PSX-, protagonizados por el resto de elegidos. Merece una meción especial el capítulo de Torneko, en el que emulamos a un sufrido vendedor de armas. Este recurso funciona gracias al carisma de los personajes y sus distintas habilidades, en los últimos compases del juego habrá que entrenar a casi todos a fin de conformar un equipo variado.

Técnicamente el juego roza la excelencia, a la vistosidad de los sprites -con gran variedad de diseños para los NPCs- se suma un agradecido colorido en ciudades y mazmorras. Abundan los elementos tridimensionales, que no desentonan en ningún momento de la partida. Y todo ello engalanado por los diseños de Akira Toriyama y las composiciones de Koichi Sugiyama, orquestadas para la ocasión. Dragon Quest IV: Capítulos de los elegidos es uno de los RPGs más recomendables de la NDS, quizás más accesible que el VIII, pero igualmente hay que saber lo que se va a encontrar en él, que responde a la simplicidad del juego original.

Star Ocean First Departure

Manifiesto el gusto de tri-Ace por la ciencia ficción, el estudio concibió un juego que conjugó sabiamente tradición y modernidad. En el lejano 1996, vio la luz Star Ocean, considerado una secuela espiritual de otro afamado RPG: Tales of Phantasia, del que hereda el sistema de combate y similitudes argumentales. No en vano, el mismo equipo se encargó de su desarrollo. Como tantos otros títulos de prestigio nunca salió de Japón. Gracias a First Departure, los usuarios europeos pudimos disfrutar de las bondades del primer juego de la saga, con el consecuente remozado técnico y diferencias evidentes como el cambio de personajes y secuencias de anime producidas por Production I.G. Por el simple hecho de ser un remake de uno de los grandes representantes del género en la SNES, First Departure se postula como una opción a considerar dentro del catálogo de PSP entre los aficionados al JRPG.

Tres jóvenes -Roddick, Millia y Dorne- se dedican a patrullar el pueblo de Kratus, después de derrotar a unos bandidos les notifican que un pueblo vecino ha sido afectado por un extraño virus que ha petrificado a sus habitantes. Dorne también se convierte en piedra y no hay una cura para el desastre. Entonces aparecen Ronyx J. Kenny e Illia Silvestri, procedentes de la Tierra, que intentan salvar a Dorne con tecnología avanzada, pero no es posible. El único modo de evitar el problema es conseguir una vacuna, para ello hay que viajar al pasado 300 años atrás. A grandes rasgos, esa es la trama de este Star Ocean. Lo que sigue es lo que cabe esperar de un juego de tri-Ace: combates por doquier y un elemento de exploración poco acentuado, a no ser que califiquemos como tal los Private Events , que permiten conseguir objetos e incluso a un personaje para el equipo. Si bien es más accesible que otros títulos del estudio, dada su equilibrada dificultad.

Para la ocasión, el apartado técnico luce un gran aspecto, con preciosos fondos prerrenderizados y vistosos sprites. Este buen hace artístico se ve empañado por molestas y recurrentes ralentizaciones en el mapamundi, uno de los detalles que más lastran la experiencia jugable, junto al hecho de que esté en inglés. No obstante, Star Ocean First Departure merece como mínimo una oportunidad de cualquier seguidor del JRPG.

Theatrhythm Final Fantasy

Desarrollado por Indies zero y publicado por Square Enix, Theatrhythm Final Fantasy supone todo un homenaje a los veintinco años de la saga en forma de juego musical. Si menciono melodías como el Aerith´s Theme, Over the Hill, Ronfaure, Eternal Wind o Terra´s Theme -por citar unas pocas de las 77 disponibles, sin contar las que se adquieren pagando- el lector que haya probado algunas de las entregas irremediablemente evocará en su mente momentos que han quedados grabados a fuego en la memoria colectiva de los jugadores. Y es que el trabajo de Nobuo Uematsu en mayor medida y de otros compositores como Hitoshi Sakimoto o Naoshi Mizuta ocupa un lugar privilegiado entre las bandas sonoras de videojuegos.

Chaos y Cosmos mantienen una disputa que se salda a favor del primero, con nuestro equipo debemos restaurar la luz de un cristal mediante el Rhythmia, la puntuación obtenida al superar las fases. La propuesta, de agradecida simplicidad, resulta realmente cautivadora, dada su sencillez y eficacia. Con el stylus seguimos el ritmo de las composiciones con secuencias en las que hay que tocar la pantalla -rojas-, seguir la dirección que indiquen las flechas -amarillas- o mantener el stylus -verdes-. Una vez conformado el equipo, lo más probable es que el jugador acceda al modo Series, en el que podemos elegir entre trece Final Fantasy. El patrón de melodías es el siguiente: tema principal, tema del mapamundi, tema de batalla, tema de evento y tema final. El primero y el consisten sencillamente en tocar la pantalla una vez que las notas llegan al centro del cristal. Las tres fases restantes – FMS, BMS y EMS- son las que exigen mayor atención y reflejos. Si bien es cierto que en un principio no albergan ninguna dificultad, una vez que se desbloquean los modos Expert y Ultimate el reto es mayor. Las FMS se desarrollan en escenarios de las diversas entregas, desenvolverse con soltura supone poder utilizar a un chocobo, mientras que en las BMS están disponibles cinco invocaciones -Ifrit, Shiva, Ramuh, Odin y Bahamut- y en las EMS se prolonga la secuencia de vídeo.


Los trece personajes disponibles en un principio

En el modo Challenge se pueden escoger las melodías de forma individual, y sirve para desbloquear FF Chaos y FF Encore, en los que aparecen nuevas composiciones a medida que acumulemos Rhythmia. El modo restante es Chaos Shrine, en él se superan las Dark Notes, que sirven para personalizar la Proficard -una tarjeta- y para recolectar los cristales con los que se desbloquean los personajes, tiene modo multijugador. Y como homenaje a la saga, no podía faltar un museo que alberga el álbum de cartas, las melodías – que ahora se pueden escuchar sin premura- y las secuencias de vídeo, desbloquear todo exige una gran cantidad de horas. Es un residuo de la vocación rolera de la saga la posibilidad de equipar a los personajes con objetos y habilidades, para curar o infligir mayor daño en las batallas, por ejemplo.

Lamentablemente, dada su escasa distribución y su estética super deformed algo infantil a cargo de Monster Octopus es muy probable que Theatrhythm pase injustamente desapercibido, pero constituye sin duda alguna un gran regalo para los seguidores de la saga, y su propuesta bien puede entretener a los neófitos de Final Fantasy, quizás los anime a descubrir más entregas.