Etrian Odyssey


Popurrí de personajes de la saga

El laberinto lo engulló todo…
Inocentes quedaron varados;
pecadores ahogados;
y los malditos desaparecieron.
El hombre perdió el gran poder
y la madre naturaleza dio la espalda
al nuevo mundo.Solo el rey maldito, sentado
en su trono en el abismo, conoce la verdad
de lo acaecido.

Figúrese la siguiente situación: se encuentra en su establecimiento habitual de videojuegos con la esperanza de hallar algún título de sobrada calidad a un precio asequible o alguna joya desconocida que logre acicatear su curiosidad. Puede que peque de poco criterio -no se lo tome a mal, que al redactor de este blog le ocurre lo mismo- y unos diseños de anime bastan para atraer su atención, acaba de descubrir Etrian Odyssey, la compañía –Atlus– le inspira confianza y piensa que es un milagro que el juego haya llegado a Europa, así que decide darle una oportunidad -bueno, por todo eso y porque ve que vale siete euros-. Comienza el juego, le han asignado la tarea de explorar el bosque del pueblo de Etria y acude al gremio de guerreros para crear su grupo, en un principio puede escoger entre las siguientes clases, con diversos diseños cada una: soldado, paladín, cazador, hechicero, médico, guardabosques y trovador -más tarde se desbloquean samurái y brujo-. Ante la inicial escasez de opciones, una vez que ha dado nombre a su gremio y ha registrado a los miembros se adentra en el primer estrato del bosque, pues poco puede hacer en la posada, la taberna o la farmacia.


Las clases disponibles


La plaza de Dryad, desde la que se accede al resto de destinos

Intuye que, como dungeon crawler heredero del rol más clásico, EO no se lo pondrá demasiado fácil, aunque la primera misión, consistente en trazar el mapa de la primera planta no parece un desafío. No obstante, llegado el primer combate aleatorio, contempla atónito que una puñetera rata silvestre planta cara a su equipo, integrado por un paladín y un hechicero, entre otros. Ya tiene claro que Etrian Odyssey no tiene nada que ver con la mayoría de RPG´s en lo que a dificultad se refiere. Alcanza la segunda planta y advierte el movimiento de un punto en la pantalla inferior de la portátil, en la que paso a paso se dibujan con el stylus los interminables mapas. En un arranque de locura y curiosidad a partes iguales, se dirige hacia el susodicho punto, que no es otra cosa que un FOE, un enemigo mucho más fuerte que los monstruos de los combates aleatorios que arrasa inmisericordemente a su equipo. Sigue jugando, desesperado por la dificultad de los enfrentamientos y por tener que volver continuamente al pueblo en busca de avituallamiento, pese a que -para más inri- anda escaso de dinero dado que solamente se obtiene al vender las materias primas de los animales, le ronda por la cabeza la malsana idea de estrellar la consola contra la pared. Termina harto y asegura que usted es más de Chrono Trigger o FFVI y que lo de dibujar mapas no es lo suyo para justificar que abandona el juego. Además tampoco le resulta atractivo el apartado técnico, con un popping bastante acusado, y la banda sonora a cargo del insigne Yuzo Koshiro cumple con solvencia, pero adolece de poca variedad.


El bosque de sus pesadillas

Un buen día, repasa su catálogo de DS y encuentra bajo una capa de polvo aquel juego tan difícil y desesperante. Esta vez decide echarle huevos y se mentaliza de que va a tener que dedicarle unas cuantas horas. Continúa pasándolas moradas para avanzar por el dichoso bosque, pero se ha acostumbrado a él e inesperadamente descubre que está totalmente enganchado. Elogia el sitema de clases y puntos de habilidad, que obliga a formar un equipo variado, e incluso a experimentar con las distintas opciones. Recuerda entonces a ese amigo que le comentaba que se pasó el FFXII con un grupo integrado exclusivamente por paladines, o que en el citado FFVI se podía abusar de Ultima en el tramo final del cartucho. Reparte cuidadosamente los puntos, se toma con calma el grindeo, derrota a jefes que ni se imaginaba que existían y sigue con interés una historia que de primeras se le antojaba insulsa. Le ha echado paciencia y Etrian Odyssey le ha recompensado con creces. Enhorabuena.