Shatterhand

Shatterhand es un juego de acción y plataformas desarrollado por Natsume para NES, es la adaptación para Europa y Norteamérica de un título llamado Tokkyuu Shirei Solbrain, basado en la serie de televisión homónima:

La diferencias más notables respecto al título original son la sustitución del típico personaje proveniente del tokusatsu por el fornido héroe de acción más acorde al gusto occidental y el reemplazo del nivel del carnaval por la fase del submarino, esto último conlleva también un cambio en los jefes finales. El resto se reduce a detalles nimios como variaciones estéticas en objetos y algunos enemigos.

null

La historia de Shatterhand tiene lugar en el 2030, un año en el que la tecnología ha avanzado ampliamente y un grupo militar conocido como Metal Command pretende conquistar el mundo con un contingente de cyborgs. El protagonista es Steve Hermann, un joven policía que pierde ambos brazos en un enfrentamiento contra dicho grupo, Hermann tendrá que aplastar la rebelión con las extremidades biónicas que le implantan. Como veis, Shatterhand data de una época (1991) en la que estas temáticas se trataban con mayor profusión.

El título consta de siete fases en las que tendremos que hacer frente a toda clase de robóticos enemigos con variados patrones de ataque a través de estancias como una refinería, una fábrica o una ciudad en ruinas, por citar algunas. En todas las fases nos aguardan insidiosos jefes finales.


Algunos de los jefes finales de Shatterhand

En los niveles aparecen unas plataformas que podemos activar con monedas, permiten conseguir vidas, reponer la salud o aumentar la potencia de ataque. Entre los ítems disponibles encontramos unos bloques con las letras alfa y beta, al reunir tres de ellos aparecerá un satélite que atacará cuando lo haga nuestro protagonista, hay un total de ocho combinaciones.

null

El personaje principal podrá demoler toda clase de estructuras para seguir avanzando en las diversas fases, también puede encaramarse a rejas y golpear desde ahí a los enemigos. El desarrollo de los niveles es variado, ya sea por los distintos rivales a batir que presentan o por sus peculiaridades: uno juega con la gravedad y en otro nos movemos por el agua, por citar algunos ejemplos.

Gráficamente Shatterhand destaca por el diseño de algunos sprites y por un correcto uso de la paleta de colores. Es un título con un gran atractivo visual dentro del extenso catálogo de NES, no en vano cuando salió a la venta la consola de Nintendo ya competía con máquinas de 16 bits.

Respecto al apartado sonoro, además de unos efectos de sonido que cumplen con solvencia, el cartucho que nos ocupa cuenta con melodías dinámicas y pegadizas que a más de uno le recordarán a Mega Man.

Shatterhand es, en definitiva, un más que digno representante de la acción y las plataformas en NES, lo cual es decir mucho. Los amantes de los juegos de la vieja escuela ávidos de nuevos retos harán bien en dar una oprtunidad a este título.

Deathsmiles

Si hay una compañía que pueda presumir de elevar el danmaku a las más altas cotas de diversión y de seguir apostando en la actualidad por este género es sin lugar a dudas Cave. La empresa formada en gran parte por antiguos componentes de Toaplan ha dado no pocas alegrías a los amantes de los shmups, con títulos del calibre de DonPachi o Guwange . Si por algo se caracterizan estos programas es por su inusitada dificultad, lo que en ocasiones los convierte en un coto reservado para los hardcore gamers, que no contentos con ejecutar una milimétrica coreografía para eludir los múltiples proyectiles que ocupan la pantalla, compiten por obtener puntuaciones absurdamente altas.

Ante este panorama, es cuanto menos sorprendente la aparición de un título como Deathsmiles en una consola de sobremesa, más aún que llegue a territorio europeo y en una excelente edición de lujo de la mano de Rising Star Games: incluye un disco con la banda sonora (a cargo de Manabu Namiki) y otro con detalles como salvapantallas, un calendario o diversas imágenes. Amén de la revisión Mega Black Label, con Sakura como personaje jugable, una fase extra y el nivel de dificultad 999.

null

Sobre el aspecto jugable, Deathsmiles, a diferencia de la mayoría de títulos del género presenta un scroll horizontal, si bien esto no sorprende más allá de lo poco habitual que resulta (la propia Cave tiene un juego como el Progear), hay que decir que Cave ha hecho un esfuerzo para que algo tan anecdótico vaya más allá de disparar a las hordas de enemigos, pues habrá que superar diversos obstáculos. Además dichos enemigos vienen de ambos lados de la pantalla, por lo que las protagonistas pueden disparar en dos direcciones y cuentan con un familiar, que es una suerte de mascota que se puede controlar en la versión 1.1 y es clave a la hora de conseguir elevadas puntuaciones. A la hora de obtener puntos (podéis haceros una idea de la complejidad del sistema de puntuaciones, que requiere incluso saber qué tipo de ataque realizar ante ciertos enemigos – fijar objetivo, disparo concentrado…-) es clave también un power up que hará que los enemigos no nos quiten media vida al impactar contra ellos.

null

La historia del título, a pesar de que cada personaje puede acceder a distintos finales, es meramente accesoria y poco compleja: unas niñas han sido transportadas a un mundo paralelo conocido como Gilverado sin que se conozcan los motivos. No vale la pena profundizar en este apartado, pues Deathsmiles sacrifica complejidad argumental en pos de acción a raudales y patrones de ataque enemigos que rozan el masoquismo, lo que al fin y al cabo buscan los aficionados al género, un público que Cave conoce bien.

Si en algo acierta plenamente el título es en los múltiples modos de dificultad que ofrece, de modo que un novato puede encontrar un juego accesible en los niveles más bajos de dificultad a medida que va haciéndose a la mecánica del juego, mientras que alguien curtido en estas lides optará desde el inicio por obtener altas puntuaciones, sin que ello resienta la experiencia jugable. Quizás esta sea una de las razones por las que podemos disfrutar aquí del título; sin embargo, tristemente no trascenderá más allá del círculo cerrado de jugadores que esperaban su salida. También es loable el esfuerzo por adaptar a los tiempos que corren un juego que rezuma clasicismo, a través de rankings online y modo cooperativo.

nullnullnull

Por las mejoras gráficas que presenta el modo para 360, se puede decir que Deathsmiles es un título cuidado y con una factura impecable, aunque no ostente gráficos de gran calidad (de hecho algunos sprites dejan algo que desear), amén de un llamativo uso de la paleta de colores. Artísticamente destaca la estética Gothic lolita (visitas aumentando en tres, dos, uno…) tan arraigada en Japón de las protagonistas, así como la ambientación de las distintas fases.

Esperemos, aunque sea difícil, que podamos disfrutar de más títulos como el que nos ocupa en territorio europeo, y ya puestos a pedir, que el género viva una segunda juventud, si bien esto se antoja casi imposible en la actualidad, con un mercado que paulatinamente acaba con determinados géneros y consagra otros. Por lo menos, este círculo cerrado de aficionados a los manic shooter es fiel e insistente.

Neutopia

null

Anteriormente en este blog he mencionado la influencia que ha ejercido la saga Zelda en diversos juegos de aventuras y Action RPG, tanto es así que el juego que nos ocupa es considerado por muchos un clon del celebérrimo primer Zelda de NES.

No obstante, esta comparación es casi más injusta para el título de Nintendo que para el juego desarrollado por Hudson para la Turbografx-16, pues hoy en día Neutopia no va más allá de resultar un juego entretenido, correcto en casi todos los apartados pero no especialmente brillante en ninguno.

El argumento, en la línea de diversos títulos del género no hace gala de gran originalidad: el héroe Jazeta debe rescatar a una princesa que ha sido secuestrada por el maléfico Dirth, que además ha robado ocho medallones que contienen el poder para que salvaguardar la paz y la prosperidad en Neutopia.

En nuestra cruzada nos aguardan diversas criaturas que dificultarán la empresa de nuestro héroe, que deberá superar ocho mazmorras divididas en cuatro mundos.

En el momento en el que tomamos el control de Jazeta queda patente la influencia de Zelda, pues a lo largo de los mapeados que conforman los distintos mundos (la sala a través de la cual accedemos a ellos recuerda en demasía a la que posteriormente veríamos en Soul Blazer) encontraremos diversos pasajes secretos y personajes que nos prestarán ayuda, ya sea ofreciéndonos pistas o vendiéndonos objetos (pociones y bombas), la diferencia es que en el juego que nos ocupa hay que seguir un estricto orden a la hora de superar las mazmorras.

El protagonista utiliza una espada para atacar, pero también cuenta con bombas y con una vara de fuego, así como con un escudo con el nos protegemos de ciertos ataques si dejamos inmóvil a nuestro personaje. Lo más destacable en este sentido es que podemos obtener mejoras para la espada, el escudo y la armadura del héroe, lo que modifica su apariencia.

Por su parte, el desarrollo de las mazmorras peca de repetitivo, los únicos objetos a conseguir son las armas mejoradas anteriormente mencionadas, una bola de cristal que muestra las estancias y una llave con la que accedemos al jefe final. Además hay que hacer un uso indiscriminado de las bombas para avanzar, y siempre se reducen a derrotar enemigos y mover bloques, lo que las hace un tanto simples y carentes de desafío intelectual.

En defensa del título, he de decir que puede resultar entretenido para quien quiera probar algo más desconocido del género, a pesar de que personalmente eche en falta una mayor variedad. A Neutopia lo lastra el hecho de intentar acercarse en demasía a la mecánica de Zelda, sin aportar apenas elementos notables o novedosos. Le falta personalidad para alcanzar el estatus de joya.

Resta decir que este título también está disponible para la consola virtual de Wii.