Phoenix Wright: Ace Attorney − Spirit of Justice

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La franquicia Ace Attorney se destacaba, a su desembarco en Europa, con la aureola de saga de culto: adscrita a una fórmula restringida -la de novela visual con ribetes de aventura gráfica- y entregada decididamente a la chaladura japonesa. No es ocioso recordar que las tres primeras entregas aparecieron originariamente en Game Boy Advance, aunque los usuarios occidentales las conocimos prohijadas por la doble pantalla y las bondades táctiles de Nintendo DS.

En este sexto capítulo se adivina algo de terminal, pese a que contiene todo lo celebrado y definitorio de la saga: los juicios bufos, el muestrario demencial de personajes y las resoluciones detectivescas y restallantes de ingenio.  A esta impresión de acabamiento contribuye la configuración de este juego como compendio, y homenaje en cierto modo, de sus antecesores. Por desgracia, continúa la tendencia hacia el fárrago textual que inauguró su precuela, con una densidad lesiva para el equilibrio entre fases de investigación y juicios, mejor conseguido en los cuatro primeros episodios.

Jugablemente no hay novedades sustanciosas, si es que podemos hablar de jugabilidad en un producto más bien legible. En consonancia con la parafernalia mística, que para la ocasión se adueña más del relato, se ha introducido una mecánica que nos sitúa ante los últimos instantes de vida de la víctima. En su espíritu totalizador es este un juego coral, una síntesis jugable de la saga, pero como mera suma de elementos.

Hay un elogiable logro orgánico en lo argumental, tejido con una trabazón unitiva, esta virtud lo acerca a los mejores representantes de su linaje -3 y 1  para quien suscribe-, desgraciadamente el conjunto nunca resulta tan inspirado. Queda confiar en que un más que probable séptimo episodio devuelva algo de lustre a la saga y a Phoenix como personaje principal, pues en esta entrega el protagonismo se desplaza sin ambages en favor de Apollo, quizás irrealizable sin el concurso de Shu Takumi.