Kamisama no Memo-chou

Quienes hayan seguido la breve trayectoria del blog, y concretamente los que se hayan detenido en las entradas de anime, se habrán fijado en que alguna vez he mencionado que este 2011 me está pareciendo un gran año para la industria. No es casualidad que comente ciertas series, algunas me motivan a escribir sobre ellas aunque sea simplemente para dejar constancia de lo mucho que me han gustado -como es el caso de Madoka Magica-, y no comento todo lo que veo. Para la ocasión, he de decir que estoy decepcionado por la indiferencia que me ha producido este anime.

De todos es sabido que el género detectivesco se ha desarrollado con profusión en la literatura y en el mundo televisivo, y aunque también tiene una notoria presencia en el anime, es fácil que cualquier aficionado a la novela policíaca sienta curiosidad por Kamisama no Memo-chou . Incluso si partimos de esta premisa, no basta con que nos presenten unos hechos y el agudo detective de turno resuelva el caso: normalmente hay que buscar un elemento diferenciador. Imaginé hallarme frente a un producto original -o que al menos se perfilaba bastante entretenido para mí- cuando descubrí que los protagonistas de la serie son NEETs -lo que en España conocemos como “ninis”-. Supuse que esa condición de los protagonistas se iba a reflejar de algún modo en el anime, pero nada más lejos de la realidad, de hecho únicamente es palpable en Alice -la protagonista-, una niña de doce o trece con una gran capacidad deductiva, y podría decirse que se acerca más al fenómeno hikikomori. Quizás esta peculiar característica hubiese resultado importante en caso de explorar la psicología de los personajes, por otra parte arquetípicos: un nerd aficionado a las armas militares, un ligón, un avezado luchador y un estudiante de lo más normal que es el protagonista masculino, entre otros.


Alice con un remedo de Dr. Pepper, la bebida de los intelectuales. Cualquiera diría que este año se ha hecho una campaña desde el anime para popularizar su consumo

Con todo, aún pensaba que la serie podría gustarme bastante. Que la protagonista fuera prácticamente una hikikomori me hizo considerar la posibilidad de que resolvería los casos con la información facilitada por sus ayudantes -incluso sin que quede demasiado claro cómo una niña como Alice puede desplegar semejantes medios, supongo que se ahondará en ello en las novelas ligeras de Hikaru Sugii en las que se basa-, con apenas unos detalles, tal y como hacía la afable detective de Agatha Christie en Miss Marple y trece problemas. Y en parte es así, pero ¿habéis visto esas películas en las que los hackers son semidioses que pueden conseguir todo lo que se propongan? Pues en Kamisama no Memo-chou se abusa demasiado de esta habilidad de Alice, de modo que los que esperen un proceso deductivo similar al novelesco o al de las series de televisión clásicas probablemente se verán decepcionados como quien esto suscribe.

En definitiva, nos encontramos con un escenario atrayente pero desaprovechado, con un anime entretenido en ocasiones, pero poco interesante la mayoría de ellas por presentar casos un tanto vacíos. Es una verdadera lástima que no innove prácticamente nada con las buenas maneras que apuntaba, y particularmente los diseños de Mel Kishida me parecen bastante atractivos, pero por más que el anime se pierda en una narrativa pretendidamente ambiciosa para mí es poco más que mediocre, y únicamente el tramo final de la serie me ha parecido algo destacable.

Por cierto, casi siempre se suele hablar de Gosick como una alternativa de mayor calidad a este anime, no lo he mencionado antes porque no la he visto, pero al parecer tiene un guión más sólido, espero suplir esa carencia dentro de poco.

Anuncios